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Estos estudios refuerzan la idea de que las sillas ergonómicas pueden mejorar la salud y la productividad de los trabajadores. Las sillas ergonómicas pueden contribuir a la reducción de dolores de espalda, cuello y hombros, además de mejorar la postura. Todo ello puede derivar en una mejora general de la salud, disminución del absentismo laboral y un incremento de la productividad.